El cañón kárstico de la Utrera visto desde arriba

El domingo 22/09/2019, la Asociación de Senderistas del Castillo de Jimena, nos desplazamos hacia el municipio malagueño de Casares, para realizar una de las más bonitas e interesantes rutas de esa zona. Se trata del conjunto kárstico más meridional de Europa, el cual data de la época de los dinosaurios ( Jurásico), hace ya más de 200 millones de años. Surgió como consecuencia del choque de placas tectónicas de la Orogenia Alpina ( placas ibérica y africana).

Una ruta de dificultad media-alta debido al desnivel positivo acumulado de unos 400 m+, en la que en algunos tramos había grandes bloques de caliza que había que sortear, ya que en épocas de lluvias torrenciales, los arroyos que discurren por este singular entorno arrastran gran cantidad de rocas muy resbaladizas. Desde el inicio de la ruta, las vistas son espectaculares, ya que te adentras en el mismo canuto ( cañón muy encajado resultado de la acción de los cursos fluviales sobre las rocas en un valle en forma de v).

Senderista adentrándose en el canuto
Paredes verticales de más de 100 metros de altura

El primer nombre de este cañón fue el de Peñas de las Buitreras en el año 1552, ya que cerca de este lugar, en la Sierra Crestellina en la localidad de Casares, se encuentra la mayor colonia de buitres leonados (Gyps fulvus) de la provincia de Málaga).

El subsuelo de la Utrera está formado por más de 90 cuevas y simas, entre ellas cabe destacar la Cueva del Gran Duque, en cuyo interior se han encontrado restos arqueológicos y pinturas rupestres de hace más de 5000 años de antigüedad ( período Neolítico).

En la mitad del recorrido por el canuto, en un pequeño valle, nos encontramos con los restos de unas antiguas instalaciones que en los años 70, fueron utilizadas para la posible extracción de petróleo del subsuelo kárstico, aunque finalmente no tuvo el éxito esperado.

Antiguas instalaciones diseñadas para la extracción de petróleo

En las paredes verticales del cañón, algunas de ellas llegan a alcanzar los 100 metros de altura, los más intrépidos escaladores provenientes de toda la geografía andaluza, se atreven a conquistar sus paredes y llegar hasta la cumbre de las mismas. En estas paredes nidifican varias rapaces como águilas perdiceras, alimoches, buitres leonados, búhos reales.

Existen una gran presencia de fósiles marinos por esta zona, sobre todo de los populares y llamativos amonites o ammonites, moluscos cefalópodos que existieron en nuestros mares y océanos hace más de 300 millones de años, y se extinguieron a finales del Cretácico ( 66 millones de años).

En el camino del Canuto de la Utrera, ya se podían ver las primeras flores del otoño, los Colchicum lusitanicum, de color violáceo o púrpura claro, las cuales son tóxicas para el ganado ya que poseen alcaloides en sus hojas. Desde tiempos remotos, el uso de esta hermosa planta silvestre, se ha usado para tratar problemas antiinflamatorios como la gota o artritis.

Una vez atravesado el canuto, al llegar arriba, nos encontramos con una especie de monolito artificial, en homenaje a una senderista de Estepona y amante de este idílico lugar, la cual había fallecido, por lo que familiares y amigos decidieron hacerle este recuerdo en su memoria.

Nos propusimos ascender hasta llegar a lo más alto, a unos 584 metros sobre el nivel del mar, donde las vistas eran espectaculares, unas panorámicas de las sierras y pueblos cercanos dignas de fotografiar.

Una dura y dificultosa subida por la falda de un farallón calizo muy pedregoso, pero que al final mereció la pena por el regalo de las impresionantes vistas que allí nos esperaban.

Nuestro hermoso pueblo de Jimena de la Frontera tras un aerogenerador del parque eólico de Casares
El impresionante Peñón de Gibraltar de 426 msnm
La localidad malagueña de Manilva, cuna del vino moscatel de la zona

El popular «Torcalito de la Utrera», como se le conoce por los lugareños de Casares y Manilva, está ubicado en una pequeña meseta donde se pueden contemplar numerosas formaciones de piedra, fruto de la acción lenta y continuada del agua y el viento sobre las rocas calizas a lo largo de miles de años, provocando así su erosión y posterior disolución parcial, generando un modelado peculiar denominado paisaje kárstico. En este tipo de paisaje, la imaginación de cada persona que lo contempla, puede comparar las figuras de piedra con rostros, animales, edificios, árboles…

Sierra Crestellina al fondo y el pueblo de Casares, lugar que vio nacer al padre de la patria andaluza, Blas Infante
La «Esfinge»
El Cerro de las Chapas ( 946msnm)
La «Tortuga»
La «Cara»
La «Hamburguesa»

Una vez contemplado y disfrutado de este hermoso mundo de «piedras vivientes», retomamos la ruta por el mismo lugar que ascendimos, ya que la ruta era lineal, pero no por ello los paisajes dejaron de asombrarnos a cada paso que dábamos…

Estratos donde se pueden observar los diferentes niveles y épocas de la formación de las piedras, a nivel geológico, bajo el mar durante millones de años
Palmito silvestre

Como broche final de la ruta, nos esperan los populares Baños de la Hedionda de aguas sulfurosas y minero-medicinales, que datan de finales de la Edad Media, aunque las obras del edificio principal de los baños se inician en el s.XVII, existen diversas leyendas que reúnen elementos mágicos-creenciales y le atribuyen un origen histórico romano.

El río Manilva es el que le da origen a estos baños, formado por la unión de los arroyos de los Molinos con el Albarrán.

Río Manilva a su paso por la zona de los Baños de la Hedionda
Lugar donde se encuentran los terapéuticos lodos
Zona exterior de los baños
Fachada principal de los antiguos baños
Interior de la cúpula de los baños
Una de las entradas al recinto

En el entorno existen diversas construcciones relacionadas con el aprovechamiento hidráulico del arroyo de los Molinos, tales como acequias, puentes y acueductos de época moderna y contemporánea.

Acueducto sobre el río Manilva

Además de los evidentes valores naturales y de su singularidad paisajística, la Sierra de la Utrera concentra más de treinta sitios de interés patrimonial, entre yacimientos arqueológicos, bienes etnográficos, vinculados especialmente con la explotación del manantial de aguas sulfurosas de la Hedionda. Todo ello ha motivado que en la actualidad la administración esté tramitando su protección como Bien de Interés Cultural, con la tipología «Zona Patrimonial»