Entre los últimos días de octubre y primeros de noviembre, el Valle del Genal se convierte en una sinfonía de colores ocres, que nos anuncian la llegada de un nuevo Otoño.

Sus castaños se encuentran repartidos por todo el valle, cuyas hojas alfombran durante unas semanas los caminos con tonos ocres y rojizos creando un paisaje efímero.